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Cuando tomamos esa foto del primer día de clases en marzo 2020 nadie se imaginaba cómo sería. Se pondría a prueba no sólo nuestra paciencia, sino todo lo que creíamos y pensábamos acerca de la educación y la forma sobre cómo nuestros niños y niñas aprenden.

Si alguien hubiese dicho que hoy, luego de casi 12 meses, estaríamos preparándonos para pensar más en el barbijo y el alcohol en gel que en la lista escolar, nadie lo hubiera creído.

El 2020 fue sin lugar a dudas un año diferente en todo sentido, rudo, lleno de retos, abrumador por momentos, feliz por otros, pero sin dudas de un aprendizaje total. Cada uno podrá contar su «Historia».

Estamos viviendo un tiempo diferente, complicado e inusual. Aunque cada quien la está pasando distinto de acuerdo a su situación particular, la generalidad es que el home office, escuelas cerradas, clases a distancia, el encierro y demás, a todos nos movilizó y nos sacó de nuestra zona de confort.
Lo que nos queda es afrontarlo a nuestra manera. Lo mejor que podemos.

Llegó 2021 con el mismo cambio para todos, el momento de adaptarnos y crear, romper viejos esquemas, hábitos y probar procesos nuevos. Tenemos que hacer las cosas diferentes a como estábamos acostumbrados, es momento de cambiar. Las circunstancias nos obligan. El cambio es lo único constante en la vida. 
Si el mundo está en movimiento movámonos junto a él. Probemos cosas nuevas con el fin de encontrar lo que se ajuste a la realidad de hoy.
El regreso a la escuela es fundamental, pero no para estar pensando en… ¿qué pasa si pierden otro año escolar? ¿y si no aprende tanto de matemáticas o de inglés? Sino enfocar las expectativas en el crecimiento como seres humanos, en ser mejores personas, en aprender más habilidades para la vida misma. Aprender que estando juntos y sanos es mejor que poseer la última tablet. Si aprendemos algo de esto a lo mejor ganemos un mejor futuro.

No nos enfoquemos en cuales son las razones para “no regresar” sino buscar las soluciones por el «si».
No permitamos que sus deseos de aprender se acaben, no es momento para exigirles buenas calificaciones. Mejor llevemoslos de la mano a nuevas formas de aprender, a explorar y conocer este nuevo mundo. Es la oportunidad de contener y acompañar. Debemos ser conscientes que hay muchas formas de aprender, y que aprender no se convierta sólo en horas y horas solos frente a una pantalla.

Seguramente muchos chicos y chicas enfrentarán el proceso del «no retorno», padres y madres que no quieran enviar a sus hijos, maestros y maestras indecisos e inseguros. El miedo es libre. Así que a cada uno hay que darle su tiempo.Entre todos debemos ayudar, pero necesitamos escuelas abiertas. Necesitamos volver entendiendo que un niño o una niña no es una calificación, y entender que crecen muy rápido. Es el momento de vivir el presente y adaptarnos. La escuela debe cambiar y nosotros, madres y padres, también. Y debemos hacerlo con mucha responsabilidad.
Con responsabilidad y resiliencia enfrentaremos un nuevo año escolar 2021.

¿Estaremos preparados? Ese es el reto.
Nosotros en Focu lo estamos, y queremos volver a hacer cuadros y fotos de esos hermosos recuerdos del inicio del ciclo lectivo. Recuerdos que durarán toda la vida.

Ma. Eugenia


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